martes, 7 de agosto de 2012

Caminando por Luanda

Sólo fui por una arteria asfaltada lo cual "me garantizaba" no meterme en problemas. Mucho ruido, venta ambulante por doquier, candongueiras (que merece un post aparte), suicidas al volante, "mujeres equilibristas"  y por sobre todo muchos colores. En cada poste o cada esquina hay carteles promocionando escuelas de manejo, pero a juzgar por como manejan, o estas escuelas son un mal negocio o los profesores salieron de los autos locos...

Me sentí un bicho raro. Todo el mundo me miraba. No es común un blanco caminando por la calle como si tal cosa. Eso si, cuando yo los miraba a los ojos agachaban la mirada. O sólo me miraban de reojo cuando los había pasado. Pero no es extraño ver a un chino en la calle de vez en cuando en Angola, aunque no se hizo ningún censo, se estima que hay cerca de dos millones de chinos trabajando. Digo "de vez en cuando" porque trabajan a puertas cerradas. Trabajo-casa. Casa-trabajo.

Más raro puedes llegar a ser aún si te cuelgas una cámara de fotos al cuello.  Desde un auto me "pidieron amablemente"que introduciera mi cámara en mi orificio anal y me dirigiera,caminando erguido, hacia un lugar lleno de excrementos. Como si fuera fácil. No son fotogénicos. Pero no todos son así, sucede en toda capital de país. En general la gente es amable, trabajadora y bien dispuesta.

El baño está más cerca de lo que uno cree. Al igual que en Bolivia, y a pesar de estar prohibido por ley, contra un paredón o simplemente al lado de la calle abren sus bragetas o arremangan sus faldas sin pudor, y orinan o defecan como si tal cosa, para seguir su recorrido habitualmente. 

Veremos que cosa nos depara mañana el destino.


                                                     mujeres equilibristas 

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