Esta viejo y a veces se lo siente
carraspear por las noches. Exquisito a la hora de comer, te hace saber que ni
el arroz, ni la batata ni el funji (especie de polenta hecha con mandioca, maíz o ambas) son de su agrado. Sabe
hacerse respetar frente a las crianças que osan molestarlo, lanzando ladridos estertores. Fiel y
compañero. Mascota desde tiempos inmemoriales de los voluntarios que desde lejanos mundos
llegan a Lwena. De caminar lento y
parsimonioso te acompaña donde sea que vayas. Te espera en la puerta cuando
entras a algún lugar. Y solo sabe recibirte moviendo la cola, así hayas tardado
lo que a su magullado cuerpo le lleva descender unos cuantos escalones.
Guardián del Centro Juvenil,
custodia que ningún malandro ose acercarse por la noche. Y hasta vela por el
sueño del guardia que debería custodiar el lugar.
Cuenta la leyenda que, en tiempos
de guerra, un gato inexperto aún en las artes de esquivar el peligro y escapar
ligero se dejó atrapar vaya a saber porque cosa que salió disparada vaya a
saber de donde y dejó a merced de cualquiera su mayor tesoro: las muchas otras
vidas. Y el Bobby, ni lerdo ni perezoso las tomó como quien agarra algo que no
quiere, que ni sabe bien para qué sirve.
Desde aquel día el Bobby pavonea
su suerte frente a los demás canes y de vez en cuando y cuando en vez suele
antojársele cruzar la calle sólo cuando una moto va pasando o deja que las
crianças se le acerquen a despertarlo a pedradas de su eterna siesta o decide
hacer huelga de hambre ante las sobras de un plato de arroz con tomate o
funji por tiempo indefinido y hasta se
da el lujo de dormir bajo la lluvia con el solo propósito de carraspear por las
noches. Y todo por qué, porque está
cansado, porque esta viejo, pero aún tiene un tesoro, tesoro que no quiere, que
ni sabe bien para que sirve…

y como siempre sorprendiendome de tu imaginación, de tu labia, de tu poesia, de tu forma "de florear" la vida.... :-D
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