lunes, 18 de febrero de 2013

Dançarino-mascarado

El rojo sangre de su nueva cara le traía a la memoria el día en que recostado en el fwilo y sostenido fuertemente por el ciFunguji no tuvo más remedio que aguantarse el dolor y desprenderse de un pequeño pedazo de su carne. Y sin saberlo en aquel grito ahogado, acallaba su niñez para abrazar la edad adulta.

Pero hoy, diez anos después, esa máscara no se burlaría de ningún niño de doce anos con ojos de ratón asustado, ni danzaría al son de los batuques persiguiendo a mujeres de su aldea, ni entraría a las casas a robar alimentos para entregárselos a la Thangixi con el fin de alimentar a los recién circuncidados. Hoy es simplemente una alegoría. Hoy simplemente se disfrazaría de Ngondo para divertir a las crianças. Hoy los dos palos no golpearían a ningún desprevenido con la impunidad que da el poder del Kimbandeiro. Hoy su nuevo rostro le haría recordar para siempre que está en el carnaval.



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