martes, 29 de mayo de 2012

La génesis de un sueño


            Fue en un tiempo no lejano en que afloraron en mi un sinfín de sensaciones nuevas que simplemente se resumen en un aportar, poquito o mucho, de lo que tengo, de lo que soy para buscar un mundo mejor. Es así que surgió la necesidad de ayudar a otros. Y aprendí que el otro está en mi casa, en mi trabajo, en mis amigos. Y luego ensanché la mirada y vi “otros” que no conocía, que también necesitaban que se les tendiese una mano. Y empecé a dedicarles “ratitos” de mi tiempo.
         
          Y el sentimiento de ayudar y entregarse fue creciendo cual bola de nieve y un buen día soñé con expandir aún más la mirada y ayudar a “otros” de un lugar más remoto. Así nació el sueño de viajar a África. Así durante estos años esa búsqueda de vivir profundamente, de verdad, fue pavimentando mi camino hacia el continente negro.

          Ante este loco sueño mucha gente intentó persuadirme, alentarme a correr para el lado exactamente opuesto al que mi corazón quería ir. Pero sólo lo piensan. No lo sienten. Porque las mentes de las personas pueden llegar a ser su prisión y mantenerse siempre en ese esquema cerrado que empequeñece su mundo y en definitiva es una especie de tortura. Yo logré liberarme de eso y de ellos para hacer lo que me gusta, lo que quiero.

       Empecé a buscar alternativas y llegó la posibilidad de hacer una experiencia de voluntariado en África. Justo como quería. Los trámites son muchos, los gastos muchos, las barreras que romper son muchas. Pero ahí estamos generando ideas para cumplir el sueño.
Como les decía, los gastos son muchos. El pasaje, la visa, el viaje para conseguir la visa, vacunas, seguro médico, seguro de vida y mil pequeñeces que van sumando. A raíz de esto es que pensé en pedir ayuda. Pero para recibir primero hay que dar. Es así que surgió la idea de dar algo mío, que me representara al que me ayudara. Y pinté para ustedes la fiesta que significa ver concretarse mi sueño y elegí para ustedes una foto que representa la alegría de esos “otros” a los cuales ayudamos. Y las hice postal. Y creé una página web, y un perfil de Facebook para ir mostrando día a día que ese pequeño aporte que ustedes me hicieron al comprar una postal estará depositado en gente tan lejana pero igual que nosotros. Fructificará.

           El lugar elegido es Angola. Seguramente para el próximo posteo tendré precisión del lugar, el qué haré y demás.

           Mientras tanto les regalo un extracto de un poema de J. L. Borges que me acercó un gran amigo del alma.

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
no intentaría ser tan perfecto,
me relajaría más, haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas,
nadaría más ríos.
Iría a más lugares a donde nunca he ido



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